Veo la
plaza, veo a los niños
jugando al fútbol.
¿Quién sabe qué
les deparará el futuro?
Increíblemente
juegan,
tranquilamente,
en la plaza
y yo los
veo;
ellos no son
conscientes
de lo que
les deparará el futuro.
Mierda.
Mierda. Y más mierda.
Dos de ellos
caerán en las drogas,
duras.
Tres de
ellos venderán chatarra.
Seis de
ellos tendrán hijos a los diecisiete.
Un par de
ellos, volarán alto.
El que acaba
de marcar gol, será alcohólico.
Al fin y al
cabo, juegan en la plaza al fútbol,
no juegan al
golf en la pradera.
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