domingo, 10 de noviembre de 2013

TRANQUILOS

Lluvias torrenciales y resfriados veraniegos,
Amores parciales y ratas de biblioteca
ahí…pillando.
Son lo que son, y ya está,
Como yo y como tú;
Y ya está.
¿Y esos embargos de ideales que no dejan indiferente a nadie?
Pues eso, otra cosa que es, y ya está...
Pero lo mejor de este tiempo que nos brinda la materia,
Es cambiar lo anterior;
y es que si algo no cambia, esta roto o degradado…
mal soñado o mal proyectado, ¿yo qué sé?
Porque la máxima del tiempo es que es inmutable por ello,
hace mutable todo lo que le rodea…
al fin y al cabo, ¿qué seríamos sin tiempo?
¿Felices?

Algún día lo sabremos…tranquilos.

Lo que soy, lo que somos.

Clásico y sucio como Bukowski borracho en Anderlercth….
Furia, niebla y sacos.
Tres palabras increíbles, a cada cual más perfecta;
A cada cual menos humana y más errante.
Un día me preguntaron que que me llevaba a escribir,
¿qué contestar a eso?
Bastante con que no soy un pedante y vale más mi rubrica que mi estilográfica.
¿Para qué quiero una pluma renacentista,
si mi ego os desvalija con calculadora?
¿para qué quiero ansia si no es para los dos?
Tal vez no la quiera, aunque la necesite…
El ser humano es caprichoso
y quiere lo que no tiene…pero añora lo que tuvo.
Somos gilipollas.
Podrido, huele a podrido entre los seres,
huele a pesadumbre como el seminario de Tubinga,
como hablar de la filosofía del fallo.