Y día a día
maduro,
inexpertamente,
la inexperiencia
es lo que,
poco a
poco,
te hace
experto de la nada
y del todo,
cuando el
horizonte te aburre,
contándote
batallitas de su vida,
cuando las
olas del mar te hipnotizan,
como el
humo de un cigarro,
que sube
ilimitadamente en forma de voluta,
al más profundo
vacío de la
irracionalidad,
es cuando
te das cuenta de que madurar
es volver a
atrás y hacer fácil,
lo difícil;
y claro,
lo
oscuro.

