con las orejas de burro,
que me hacen una juguetona sombra en la cara.
Portando mi caja, mi caja en blanco y negro.
Sin más, oscuridad, fría y cierta,
como siempre,
pero esta vez, fría y cierta,
como nunca.
Portando mi caja, mi caja en blanco y negro.
Panadero- El sol nunca llega tarde, pero la luz sí...
Clienta- ¡Loco!
Cliente- ¡Loco!
Panadero- ¡Loco!
Portando mi caja, mi caja en blanco y negro.
Escucho esta verdad al pasar,
¿aplaudir, parar?
¿caso omiso, no frenar?
Pero sigo, mi cuesta abajo también es una verdad.
Portando mi caja, mi caja en blanco y negro.
Ya me canso, de tanta caja y tanto aire,
así que, tiro la caja, negándola,
su último baile.
Portando mi nada, mi nada, que es mía.
Ya llegué a mi destino,
no todo es como imaginaba,
puras y bellas dentelladas,
de mi nada, de mi nada de mezquino.
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