Joven poeta cuestionado por el tiempo,
que alberga nuestras almas infelices;
¿para que entender lo que me dices?
si hoy el pasado ahoga nuestros besos.
Sé que me sueñas en
silencio,
porque a veces es mejor no hablar.
Por mil batallas libradas; Madrid, el Ebro;
Trafalgar.
Y que mi último poema,
como un monstruo de infancia,
debajo de tu cama, lo olvidé;
debajo de tu noche.
Allí estaba, allí estará.

No hay comentarios:
Publicar un comentario